La historia de Lionel Montañez (Video)

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Nací en Santurce en el Hospital Presbiteriano en el año 1974. Fui criado con valores, buena educación, amor y sobre todo con temor a Dios. Mis padres me inculcaron el amor a los deportes desde pequeño y mi padre era mi entrenador personal, el dirigente del equipo y mi mentor en cada uno de los deportes que llegué a practicar. Siempre tuve el apoyo de mis padres en todo lo que realizaba. Cuando tenía 11 años de edad sucedió lo inesperado en nuestra familia: la separación de mis padres. Esa separación creó un gran dolor en mi corazón que nada ni nadie pudo resolver en aquel entonces.

Mi madre, mi hermana y yo nos movimos a la casa de mis abuelos, ya que no teníamos a donde ir a vivir. Estando allí comenzamos a estudia en otra escuela, visitar otra iglesia y hacer nuevas amistades. Continuamos con el mismo nivel de enseñanza que teníamos en el pasado, con muchos valores en especial los cristianos. En el hogar de mis abuelos recibí una enseñanza valiosa sobre el servicio a Dios, ya que ellos eran fieles servidores del Señor. A la misma vez mi madre realizaba un esfuerzo sobrenatural para brindarle a sus hijos lo mejor que ella entendía que podía darnos.

Al pasar el tiempo entré en la escuela intermedia y la frustración que había dejado la separación de mis padres comenzó a ser más notable en mi vida, creando un vacio que con el pasar de los años comencé a llenar con amistades y actividades negativas. Como consecuencia, fui expulsado del colegio que con tanto esfuerzo mi madre pagaba. Luego entré en otra escuela y es ahí cuando comencé con el uso de la marihuana en los momentos libre. Desde ese momento mi vida cambió, mis prioridades comenzaron a ser otras, mi madre y mi familia pasaron a segundo plano. Lo primero era yo y mis nuevos amigos negativos, hasta que también fui despedido de la nueva escuela.

A la edad de 16 años comencé a utilizar cocaína de forma social y todo era supuestamente bueno, pero el mundo de las drogas cada vez envuelve y exige más. El uso y el abuso de la cocaína me llevo al “crack” y es ahí cuando abandoné mis estudios, en muchas ocasiones dormí en la calle por varios días, comencé a robarle a mi madre y hacer cosas negativas que jamás pensé que pudiera hacer hacia otros seres humanos.

En medio de todo esto, mi novia quedó embarazada y nació mi primer hijo, Lionel. Seguí drogándome y mi vida llegó a ser un tormento sin control. Voluntariamente decidí ingresar en Teen Challenge de Washington DC y estuve un año interno. Conocí al Señor en Teen Challenge y pasé a otra etapa de mi vida porque logré encontrar el sentido a vivir. Llegó el momento de volver a mi hogar con mi familia. Logre muchas cosas nuevas, nació mi hija Krystal, tuve un trabajo fijo, etc.

Durante esta nueva experiencia de vida no cambié el círculo de antiguas amistades y esas mismas relaciones negativas me llevaron nuevamente al sitio de donde yo ya había salido: el mundo de las drogas, no tanto en el uso sino en la venta y distribución.

Esta recaída fue una gran sorpresa para mi familia y tiró por la borda muchas cosas. En medio de una intervención con la policía me encontraron droga en la motora y fui arrestado. El juez dio la alternativa de ingresar nuevamente a Teen Challenge de PR para mi rehabilitación. Volví a hacer el programa completo de 18 meses, logré mi rehabilitación y la restauración de mi relación con el Señor.

Al culminar mi programación el 2 de octubre de 2009 en Teen Challenge de Bayamón I, el director Sr Wilfredo Valle, me recomendó para trabajar junto Sr José Hernández en el Departamento de Prevención del ministerio. En ese momento Dios abrió una gran ventana en mi vida y futuro. Ahora mi vida tiene sentido y he logrado formar un hogar. He sido Asistente de Director, Coordinador de Brigadas y al momento soy Director del Centro Teen Challenge Arecibo. Agradezco al Señor primeramente, a mi madre y a mis hijos que siempre han estado a mi lado en la buenas y en las malas, al Sr Wilfredo Valle que siempre vio en mí un don de Dios que yo no había visto y a la administración de Teen Challenge de PR por la oportunidad de desarrollarme dentro del ministerio como parte administrativa.

Hay un corito que dice “solo Dios hace al hombre feliz, la vida es nada todo se acaba, solo Dios hace al hombre feliz”, y esto ha sido en mi vida una realidad.

“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.”
Jeremías 33:3

My parents separation affected me deeply. I was 11 yrs old. The pain in my heart was profound. I started smoking marijuana and just hanging out. I didn’t want to do anything! By age 16, I became acquainted with cocaine and then crack. I quit school and many nights I stayed out and slept on the street. When I was living in Washington, I learned about Teen Challenge and that God loved me and had a plan for my life. I returned to Puerto Rico but it wasn’t long before I was back in the life of using and selling drugs. When I was arrested, the judge gave me a chance to enter the Teen Challenge  program in PR. I completed the program and God opened the door for me to work in the ministry. Today I am a program director in Arecibo, Puerto Rico!

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